The Coffee Break | Un Cafecito


(PARA ESPAÑOL FAVOR DE LEER EL SEGUNDO PÁRRAFO) - Photo: Nican Robinson

I love coffee. I love it so much that sometimes I pay $5 for a perfectly brewed cup at this coffee shop downtown. I am the most impatient person in the world so I hate standing in line, except at this one place. I deeply enjoy the obscenely long 20 minutes. It amazes me how the city slows down as we all stare hypnotized while our cups are served the perfect brew to our happiness. When I enter the shop, Javier my barista friend shouts in Spanish: Oh my God! I think the angels are falling from heaven! No one understands him or that it’s directed at me. I smile and wait my turn and sometimes he doesn't charge me. I love him. He talks, brews, talks, brews. We chat more about his life than about mine, but whatever. I wait happily and patiently. I savor every minute even though I hate waiting. I hate slowing down. I hate overpaying for anything but I gladly pay $5 for something that is worth $2 when Javier is busy with another girl, never as gorgeous as me. In that coffee shop I become a different person and I wonder if maybe it’s Javier’s charm that inspires me or the other barista that with his Brooklyn-Italianate accent describes coffee like he's evoking a long lost love. Or maybe it’s the fact that even though I am forced to wait in order to get what I want and how I want it – there’s something about that place filled with coffee worshippers, romantic baristas and exquisitely prepared fair trade coffee – that makes the act of waiting a very happy sacrifice. Of course this makes me think of my life in music and how much I hate waiting for that big brake; how miserable I am sometimes as I stand in line for the chance to have the career of my dreams, brewed to perfection. I realize it's so much better to enjoy the time in between goals, to be open to new conversations and find excuses for joy, yes, excuses indeed… and to slow the hell down! -- I am the most impatient fallen angel living in Manhattan but I think I can manage to enjoy my life, and my expulsion from heaven, while my cup brews to overflow.

New TV Interviews | Videos of the 2015 Bolivian Tour __________________________________________________________________________

Amo el café. Lo amo tanto que a veces pago 5 dólares en una cafetería del Bajo Manhattan por una taza perfectamente preparada. Soy la persona más impaciente del mundo por lo cual odio esperar en fila, pero en esta cafetería lo hago con todo gusto. Disfruto profundamente de los larguísimos 20 minutos. Me asombra como la ciudad parece desacelerarse y todos admiramos hipnotizados mientras nos sirven la infusión perfecta de nuestra felicidad. Cuando entro a la cafetería, Javier mi amigo barista clama en español: ¡Ay Dios mío! ¡Creo que los ángeles se están cayendo del cielo! Nadie entiende, pero yo si. Sonrío, espero mi turno y a veces no me cobra. Lo amo. El habla, destila, habla, destila. Charlamos más de su vida que de la mía, pero me vale. Espero feliz y pacientemente. Saboreo cada minuto aunque odio esperar. Odio desacelerarme. Odio pagar demás por cualquier cosa en la vida pero dichosamente pago $5 por algo que vale $2 cuando Javier se distrae con otra chica, nunca más guapa que yo. En esa cafetería me vuelvo otra persona y entonces me pregunto si me inspira el encanto de Javier o el otro barista que con su acento Brooklyn-italianizado describe al café como evocando a una amante perdida. O quizás es el hecho de que a pesar de que tengo que esperar obligadamente para tener lo que quiero y como lo quiero - hay algo en ese lugar lleno de café-amantes devotos, baristas románticos y la belleza de una exquisita y complicada taza de café - que convierte el horrible acto de espera en un muy feliz sacrificio. Por supuesto pienso en mi vida musical y cuanto odio esperar esa dorada oportunidad; cuan miserable me siento a veces mientras aguanto mi turno para tener la carrera de mis sueños, destilada a la perfección. Me doy cuenta que es mucho mejor disfrutar del tiempo entre metas, de ser abierta a nuevas conversaciones, de encontrar excusas para sentir alegría, si, excusas aunque sea… ¡y bajarle a la velocidad! -- Soy el ángel caído más impaciente de Manhattan pero creo que puedo disfrutar de mi vida, y de mi expulsión del cielo, aun mientras espero que mi taza rebose.

Nuevos Entrevistas de Televisión | Videos de la Gira Boliviana 2015

Recent Posts
Archive
Follow Me
  • Facebook - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • Instagram - Black Circle

© 2016 by REBELIOSA MUSIC    |    Website Photos: Danilo Balderrama   |   +1 818-370-5337    |    NEW YORK CITY